2. Come fresco en la medida de lo posible

Cocinar con productos frescos, como fruta, verdura, carne, pescado, judías y otras legumbres, suele considerarse una forma más cara de comer.
Pero a menudo ocurre lo contrario, sobre todo si se va al supermercado o a la tienda local hacia el final del día. Es entonces cuando los comercios suelen rebajar el precio de los alimentos frescos que están a punto de caducar o se han quedado obsoletos, lo que supone un ahorro para los consumidores. Los alimentos procesados, como los platos preparados, los alimentos envasados (como los fideos instantáneos y el arroz) y la comida para llevar pueden ser considerablemente más caros, caloría por caloría.
Por ejemplo, los espaguetis a la boloñesa ya preparados pueden ser cómodos, pero es más barato comprar espaguetis secos, carne picada (o verduras), tomates en lata, hierbas secas y las cebollas, zanahorias y otras verduras frescas que te gusten en tu salsa. La elaboración casera también contiene menos sal y grasa y, desde luego, menos conservantes, lo que es mejor para la salud.
Resumen:
Cocinar desde cero utilizando ingredientes frescos e identificables es una forma más económica y saludable de cocinar para usted y su familia.