9. Margarina

La margarina es más barata (y más fácil) de untar que la mantequilla, pero al estar elaborada con aceites vegetales baratos, como el de colza, y contener agua, sal, emulsionantes, aromatizantes y colorantes, no es tan beneficiosa para el organismo. La pasta para untar está muy procesada para que se mantenga sólida a temperatura ambiente. Si compra margarina en barra, habrá sido hidrogenada para conservar su forma y prolongar su vida útil. El proceso de hidrogenación al que se somete la margarina convierte algunos de los aceites en grasas trans perjudiciales, que elevan el nivel de colesterol LDL “malo” en la sangre. Las grasas trans o los ácidos grasos trans (AGT) se encuentran en una gran variedad de alimentos, incluidos los productos fritos y horneados, pero debido a sus efectos nocivos para el organismo, deben evitarse siempre que sea posible.
En lugar de cocinar con margarina, puedes optar por aceites más saludables, como el de oliva o el de aguacate, pero si lo que buscas es una pasta para endulzar el pan, lo mejor es la mantequilla. Aunque es relativamente alta en calorías y grasas saturadas, la investigación indica que la mantequilla puede tener beneficios cardiovasculares y metabólicos positivos y un estudio publicado en el Journal of Nutrition descubrió que, al ser rica en ácido linoleico conjugado (CLA), podría mejorar la tolerancia a la glucosa y reducir el riesgo de obesidad.
La mantequilla también es rica en nutrientes beneficiosos, como el calcio, y como una reciente investigación publicada en el American Journal of Nutrition muestra que la grasa saturada de la mantequilla no está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, creemos que es definitivamente una gran alternativa.