7. Zanahorias

El dicho “come el arco iris” se refiere a la importancia de comer una variedad de frutas y verduras frescas de diferentes colores. Esto se debe a que las frutas y verduras frescas contienen una gran variedad de compuestos antioxidantes llamados polifenoles, cada uno con un efecto protector diferente. Cada fruta o verdura de distinto color contiene un tipo diferente de polifenol.
Los antioxidantes ayudan a “limpiar” o neutralizar los radicales libres. Los radicales libres son moléculas de oxígeno inestables que han perdido un electrón y se mueven por el cuerpo recogiendo electrones de otras moléculas de oxígeno más estables. Al hacerlo, los radicales libres pueden dañar nuestras células y el ADN. Si se les permite hacerlo de forma regular, esto puede conducir a la inflamación crónica, que puede conducir al estrés oxidativo, que puede conducir a enfermedades crónicas como el cáncer.
Los radicales libres entran en el cuerpo de varias formas, como la inhalación de toxinas y contaminantes ambientales, el tabaquismo y el consumo de muchos alimentos procesados con alto contenido en grasas saturadas, sal y azúcar. Pero también son producidos por el cuerpo como consecuencia natural de las funciones corporales normales, como la respiración y la digestión. Aunque llevemos una vida virtuosa, seguimos siendo atacados por los radicales libres, por lo que es importante consumir muchos antioxidantes que donan sus electrones a los radicales libres, neutralizándolos de forma efectiva.
Las zanahorias son anaranjadas, obviamente, y a veces púrpuras, por lo que contienen polifenoles antioxidantes llamados carotenoides, que han demostrado tener propiedades anticancerígenas.