14. Ketchup

Ahh ketchup, o podría llamarse salsa de tomate. En cualquier caso, es el pilar de la estantería de condimentos de todos los frigoríficos del país. Lo utilizamos para todo, desde mojar patatas fritas, cortezas de pizza y como acompañamiento de nuestro sándwich.
Por desgracia, el ketchup suele tener un alto contenido de azúcar, ya sea por el concentrado de tomate o por los azúcares adicionales que se le añaden. Los azúcares dan un gran impulso a nuestros niveles de azúcar en sangre y nos hacen sentirnos con energía. Pero pronto el nivel de glucosa baja y nos sentimos hambrientos y con ganas de azúcar de nuevo.
Hablemos también del jarabe de maíz de alta fructosa, o JMAF. El JMAF es un tipo de azúcar altamente procesado que suele encontrarse en los ketchups y otras salsas. Se cree que ralentiza nuestro metabolismo, lo que significa que no siempre oímos las señales de que estamos llenos y seguimos comiendo aunque no tengamos técnicamente hambre.
Sin embargo, en el Reino Unido, el JMAF sólo puede ser utilizado por los fabricantes de alimentos como parte de una cuota de producción. En otras palabras, sólo puede utilizarse en cantidades mínimas, lo que significa que muchos fabricantes de alimentos del Reino Unido no lo utilizan. La situación es diferente en Estados Unidos, donde su uso no está restringido. Así que vale la pena comprobar la etiqueta por si su ketchup ha sido importado.