2. Amigables con la pérdida de peso

Debido al alto contenido en fibra de las manzanas, ayudan a mantenernos saciados, sin consumir un elevado número de calorías.
Los estudios también lo demuestran. Uno de ellos descubrió que comer una manzana entera aumenta la sensación de saciedad durante cuatro horas más que consumir zumo de manzana o manzanas en puré. Esto se debe a que una manzana entera y cruda tiene su contenido en fibra intacto, mientras que a las manzanas en zumo se les elimina la fibra y las manzanas cocidas la pierden durante el proceso de calentamiento.
También se cree que las manzanas enteras reducen la velocidad a la que se vacía nuestro estómago, la llamada velocidad de vaciado gástrico. Cuanto más lento sea este ritmo, más tiempo pasará hasta que volvamos a sentir hambre. El estudio concluye que “el vaciado gástrico es más lento tras el consumo de manzanas enteras, lo que provoca una mayor sensación de plenitud y saciedad que el puré o el zumo en adultos sanos”.
Además de su contenido en fibra, las manzanas contienen agua, que también puede ayudarnos a sentirnos saciados. A veces, podemos confundir la sed con el hambre. Por eso, saciarnos con alimentos acuosos como las manzanas puede ayudarnos a reducir nuestra ingesta total de calorías.
Si nos sentimos saciados durante más tiempo, es menos probable que elijamos tentempiés poco saludables o calóricos entre comidas, así que haga que su próximo tentempié de media mañana o de la tarde sea una manzana.