4. Apoya la salud del corazón

Los estudios demuestran que comer manzanas está relacionado con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas y se cree que esto se debe a dos nutrientes importantes: la fibra soluble y los polifenoles.
La fibra soluble se disuelve en el agua del intestino para producir una sustancia gelatinosa. Este tipo de fibra contribuye a reducir los niveles de colesterol en sangre y ayuda a evitar que el colesterol que tenemos en la sangre se adhiera al interior de las paredes de las arterias. Nuestro riesgo de aterosclerosis se ve entonces reducido, una afección que restringe el flujo sanguíneo debido a la acumulación de placas de colesterol, que puede conducir a enfermedades cardiacas.
Las manzanas contienen polifenoles, un grupo de compuestos de origen vegetal o fitoquímicos. Los flavonoides son un grupo de fitoquímicos polifenólicos, y uno de ellos, llamado epicatequina, ayuda a proteger el corazón reduciendo la presión arterial, además de contribuir a reducir la aterosclerosis.
Un estudio descubrió que consumir unos 50 g de manzanas crudas al día podía reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas. En concreto, el riesgo de morir por enfermedad cardiaca era un 43% menor en las mujeres y un 19% menor en los hombres. Bastante impresionante para unas manzanas tan omnipresentes.
Por cierto, las investigaciones también apuntan a una relación entre una ingesta elevada de flavonoides con un riesgo reducido de sufrir un ictus.