3. Calma la piel inflamada

Los mismos factores ambientales que pueden resecar nuestra piel también pueden irritarla o inflamarla. Pero a veces lo que ocurre en el interior de nuestro cuerpo también puede reflejarse en el exterior, en nuestra piel.
La inflamación es una parte normal de nuestra respuesta inmunitaria, pero la inflamación crónica puede estar causada por una reacción exagerada del sistema inmunitario ante lo que considera una amenaza, como en el caso del gluten en las personas celíacas. La celiaquía y otras enfermedades autoinmunes como la psoriasis y el lupus pueden provocar inflamación de la piel, al igual que las alergias a factores internos o externos que provocan afecciones cutáneas como el eccema y la urticaria.
La piel inflamada puede enrojecerse, picar y descamarse. La piel puede sentirse caliente y ardiente o punzante, o puede hincharse y engrosarse con el tiempo.
El uso de una crema hidratante que contenga ingredientes calmantes y refrescantes como la avena, la miel y la manzanilla puede ayudar a controlar los síntomas de la piel inflamada y prevenir los brotes. El uso a corto plazo de cremas medicadas con corticosteroides también puede ser útil; puede solicitarlas a su médico de cabecera con receta.