3. Mantenga limpio su hogar

La limpieza regular de su ambiente interior es esencial para reducir la acumulación de posibles irritantes respiratorios procedentes del polvo, el pelo de las mascotas y otras partículas, como el polen. Intente pasar la aspiradora con la mayor frecuencia posible y no se olvide de las zonas que no se ven, como debajo de la cama y el sofá.
Es importante invertir en una aspiradora de buena calidad, ya que estudios han demostrado que ciertos tipos de aspiradoras pueden aumentar realmente el nivel de partículas nocivas, en particular las aspiradoras de bolsa. Opte por una aspiradora húmeda o con bolsa de filtro lavable, ya que los investigadores han descubierto que emiten menos polvo – o mejor aún, compre una con filtro HEPA, que se ha descubierto que es la más segura de todas.
Lave sus sábanas al menos una vez a la semana, a una temperatura de unos 60 grados, para reducir los ácaros del polvo y las bacterias. Esto reducirá el riesgo de desarrollar infecciones, alergias, problemas respiratorios y afecciones como el asma.
Tampoco se olvide de limpiar el polvo a la vieja usanza, ya que objetos como cojines y alfombras acumulan mucho polvo, que puede acabar irritando sus vías respiratorias. Para deshacerse del polvo acumulado, saque al jardín los cojines, alfombras y mantas que no lave con regularidad y déles una buena patada, para que pueda respirar más saludablemente. Intente mantener las superficies lo más libres de suciedad posible, para poder limpiarlas con regularidad y garantizar la higiene. Utilice productos no tóxicos con certificación ecológica, o improvise con ingredientes de sus armarios: el vinagre y el agua son estupendos para limpiar el cristal, y para que las encimeras brillen, haga una pasta de bicarbonato sódico y limón.