4. Cocinar todo lo posible

Cocinar en casa con productos frescos y secos, cereales integrales y proteínas magras es mucho más barato que comprar comida para llevar y almorzar en la cafetería local de camino al trabajo. La comodidad tiene un precio, y el coste de los sándwiches comprados en la tienda y del café para llevar puede ser muy elevado.
También es más saludable cocinar desde cero, ya que sabes exactamente lo que hay en tu comida. Además, contendrán naturalmente menos conservantes e ingredientes poco saludables como la sal, el azúcar y las grasas saturadas.
Así que haz acopio de frutas y verduras frescas y congeladas, cortes magros de carne (evita las carnes procesadas como el jamón y las salchichas), pasta y arroz integrales secos, pan integral, alubias, legumbres, garbanzos y tomates picados en lata, así como hierbas y especias secas, para tener siempre lo básico a mano.
Resumen:
Mantén la comida para llevar al mínimo, quizás una vez a la semana o cada quince días, y lleva tu propio almuerzo al trabajo la mayoría de los días. En la mayoría de los casos, cocine sus comidas en casa utilizando ingredientes frescos, secos o enlatados. Esto le ayudará a comer más sano y a ahorrar dinero al mismo tiempo.