7. Semillas de calabaza

Lo que a las semillas de calabaza les falta en tamaño, lo compensan con creces en nutrientes. Al igual que muchas otras semillas, como las de girasol, las de calabaza son ricas en vitamina E, un nutriente importante para la piel (para saber por qué, consulte los aguacates y los frutos secos más abajo).
Las semillas son también una excelente fuente de zinc. El zinc es un mineral que tiene propiedades tanto antiinflamatorias como antioxidantes que ayudan a proteger la piel de los estragos de la inflamación crónica y del daño de los radicales libres.
La inflamación crónica y los radicales libres pueden acumularse en el organismo como resultado de una mala alimentación, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el estrés e incluso el ejercicio prolongado de alta intensidad. El resultado, entre otras cosas, puede ser una piel apagada, cansada y sin vida.
Así que un puñado de semillas ricas en zinc cada día puede ayudar a que su piel esté más sana y radiante.