5. Aumenta los niveles de energía y la productividad

Otro beneficio del ejercicio regular es el aumento de los niveles de energía. Esto es especialmente beneficioso si sufrimos fatiga y letargo a diario debido a problemas de salud como el síndrome de fatiga crónica.
Un estudio de 2008 demostró con éxito que el ejercicio aeróbico tenía “efectos beneficiosos sobre la sensación de energía” en jóvenes que llevaban un estilo de vida sedentario pero sufrían una fatiga persistente inexplicable. Incluso el ejercicio de baja intensidad pareció mejorar significativamente los niveles de energía en este grupo de personas.
De hecho, los estudios han demostrado que el ejercicio puede ser más beneficioso para controlar el síndrome de fatiga crónica que otros tratamientos más pasivos, como las terapias de relajación, sin que tenga un impacto negativo adicional en los síntomas. Las personas que hacen ejercicio han informado de mejoras en el sueño, la función física (mediante el aumento de la energía) y la salud general.
El aspecto positivo del ejercicio, esa sensación de euforia que podemos sentir después de entrenar, también ayuda a potenciar nuestros niveles de energía emocionalmente. ¿Cuántas veces te has sentido más productivo después de correr o hacer ejercicio? Es una sensación increíble, ¡si pudiéramos embotellarla!