8. Carnes frías

Los embutidos pueden ser sabrosos, pero esas deliciosas lonchas de charcutería y embutidos pueden costarle en términos de salud, ya que están cargados con una tonelada de nitratos y conservantes perjudiciales. Los nitratos se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer, enfermedades pulmonares, y un mayor riesgo de trastornos neurológicos, y también hay pruebas que sugieren que pueden tener un impacto negativo en la salud mental.
Investigadores de la Universidad John Hopkins descubrieron que las personas hospitalizadas por manía tenían 3 veces más probabilidades de haber comido carne curada que las personas que nunca habían sido hospitalizadas por trastornos psiquiátricos. La carne salada también está cargada de sodio, que puede causar problemas a las personas con presión arterial alta, y la relación entre el consumo elevado de sal y la hipertensión ha sido bien establecida por múltiples científicos.
Aunque puede ser tentador coger un paquete de salami o chorizo la próxima vez que pase por una charcutería, la proliferación de conservantes en la carne curada significa que no es una buena idea para su salud. Comprar un trozo de carne fresca en la carnicería local puede suponer un mayor gasto y una menor frecuencia de consumo de carne, pero como el consumo elevado de carne puede ser malo para el organismo de todos modos, su salud se lo agradecerá sin duda.