5. Las semillas

Hay varios tipos de semillas que son beneficiosas para la salud, como las semillas de calabaza, las de chía, las de lino, las de granada, las de girasol, las de sésamo y las de cáñamo. Si pensamos en lo que es una semilla, una “cápsula” que contiene todas las materias primas necesarias para convertirse en una planta completa, empezamos a entender qué las hace tan nutritivas.
Las semillas son una excelente fuente de fibra y proteínas. También están repletos de grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, antioxidantes, vitaminas y minerales. Estos compuestos pueden ayudar a reducir el azúcar en sangre, el colesterol y también la presión arterial. Las semillas como el lino y la chía también contienen ácidos grasos omega-3 que ayudan a combatir la inflamación del cuerpo y a prevenir muchas enfermedades y afecciones, incluida la obesidad.
Las semillas son ricas en polifenoles antioxidantes que ayudan a combatir el daño de los radicales libres que pueden afectar negativamente a nuestro ADN y a las células, lo que puede provocar estrés oxidativo y envejecimiento prematuro.
Son ricos en proteínas que llenan la barriga. Las semillas de cáñamo y lino se encuentran entre un pequeño número de plantas conocidas como “proteínas completas” porque contienen todos los llamados aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede fabricar.
Añadir semillas a su dieta es una forma de obtener nutrientes adicionales, así como proteínas que le impedirán picar. Las semillas son muy versátiles y pueden añadirse a las ensaladas, los productos horneados, el curry y muchos otros platos. También son uno de los mejores tentempiés para una dieta rápida pero saciante sobre la marcha.