10. Caminar para mejorar la digestión

¿A quién no le gusta dar un paseo para “bajar” un gran asado? Esos paseos dominicales ayudan a bajar la montaña de patatas asadas, el crumble de ruibarbo y las natillas, ¿verdad?
Pues bien, resulta que estamos en el buen camino, ya que los investigadores han descubierto que caminar al menos media hora al día ayuda a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de intestino.
Se cree que esto está relacionado con el hecho de que el ejercicio ayuda a mantener los intestinos en movimiento. Un intestino perezoso a menudo significa que la comida es lenta de pasar y sufrimos de estreñimiento. El ejercicio libera hormonas, como la adrenalina, que ayudan a acelerar los movimientos intestinales, lo que significa que nuestros intestinos son menos lentos y nos volvemos más regulares. Esto significa que las toxinas y los residuos no pueden acumularse en el intestino, cuya acumulación está relacionada con un mayor riesgo de cánceres intestinales.