Salir a pasear

Pensamos con más claridad cuando caminamos. El mundo empresarial está empezando a adoptar las “reuniones a pie”, en las que se cree que la mente se concentra mejor en los problemas y la toma de decisiones.
La amígdala es la parte del cerebro responsable de nuestros procesos de toma de decisiones, pero también controla nuestros niveles de ansiedad. Por eso, si tenemos que tomar varias decisiones a la vez, nos ponemos ansiosos. Las investigaciones han demostrado que la parte de nuestro cerebro responsable de la ansiedad no puede realizar varias tareas a la vez, por lo que centrarse en el simple acto de caminar ayuda a aliviar la ansiedad.
Nuestros días están ocupados. Los problemas se acumulan y no tenemos tiempo para ocuparnos de ellos. Sin embargo, cuando caminamos, tendemos a pensar en los problemas de forma individual. Caminar en la naturaleza es aún más beneficioso para aliviar la ansiedad, ya que aumenta nuestros niveles de oxitocina (hormona de la felicidad). Los japoneses iniciaron la moda de los baños de bosque en la década de 1980 y ahora se practica en todo el mundo, con personas que caminan lentamente a través de un dosel de árboles, permitiendo que los cinco sentidos entren en juego y ayudando a despejar la mente. Si no vives cerca de extensiones de naturaleza, acude al parque local y empápate del ambiente.