6. Prohiba los ambientadores

Es perfectamente normal que en su espacio vital haya una gran variedad de olores y no todos son agradables, a pesar de sus esfuerzos por mantener limpio su entorno. La mayoría de nosotros queremos deshacernos de estos olores desagradables y por eso utilizamos un ambientador. Pero ¿sabía que al hacerlo puede perjudicar seriamente su salud?
Aunque los ambientadores perfumados pueden oler bien y enmascarar un mal olor a corto plazo, esto no durará, y además están cargados de sustancias tóxicas peligrosas y son responsables de la contaminación del aire interior. Un estudio que analizó diversos productos perfumados para el hogar, incluidos 25 ambientadores, descubrió que contenían más de 100 compuestos orgánicos volátiles (COV), algunos de los cuales están clasificados legalmente como tóxicos o peligrosos, incluso los productos etiquetados como ecológicos, naturales u orgánicos. Los COV son una de las principales causas de contaminación en los hogares. Además de provocar enfermedades graves, pueden reaccionar con otros elementos del aire y formar toxinas, como el formaldehído.
Otro inconveniente de la solución rápida de un ambientador es que puede impedirle localizar el origen del mal olor. Algunos olores desagradables pueden proceder de una fuente que hay que solucionar urgentemente, ya que puede significar que hay una fuga o un crecimiento excesivo de bacterias. En realidad no existen ambientadores convencionales seguros, pero afortunadamente es fácil refrescar su casa de forma natural. En lugar de pulverizar olores, pruebe con un quemador de aceite lleno de aceites esenciales orgánicos o un difusor de carrizo con aceites puros.
También puede hacer su propio popurrí secando hojas, ramitas y pétalos, colocándolos después en cuencos y rociándolos con aceite esencial. O, si realmente le apetece pulverizar, siempre puede crear su propio ambientador natural, mezclando aceites esenciales, bicarbonato sódico, zumo de limón y agua tibia, y transfiriendo después la mezcla a un pulverizador.