2. Haga ejercicio regular y moderado

Cuando se sufre de dolor físico y agotamiento, lo último que probablemente quiera hacer es ejercicio. Sin embargo, los estudios demuestran sistemáticamente que el ejercicio regular es beneficioso para las personas con fibromialgia. Pero es importante no exagerar y encontrar el equilibrio adecuado.
Se ha demostrado que el ejercicio aeróbico ligero mejora la calidad de vida de las personas con fibromialgia. Un estudio realizado en más de 400 mujeres con esta enfermedad descubrió que el “ejercicio ligero” se asociaba con menos dolor físico y fatiga y una mejora de los síntomas generales.
El ejercicio ligero incluye caminar y nadar suavemente. Puede empezar lentamente, durante un tiempo o distancia corta, y aumentar la resistencia con el tiempo. Se cree que las clases de ejercicio en la piscina son más beneficiosas, ya que el agua sostiene el cuerpo, por lo que cada movimiento hace que los músculos trabajen más.
Los entrenamientos cardiovasculares intensos, como correr, pueden ser demasiado extenuantes para una persona con fibromialgia, pero los ejercicios de resistencia pueden ser útiles. El ejercicio de resistencia, o entrenamiento de fuerza, puede incluir ejercicios de resistencia con el peso del cuerpo, como sentadillas y estocadas, así como la adición de pesas de mano ligeras y manejables.
Los estudios demuestran que este tipo de ejercicio puede provocar “una reducción del dolor, la fatiga, el número de puntos sensibles, la depresión y la ansiedad, con un aumento de la capacidad funcional y la calidad de vida.”