7. Practicar yoga

El yoga es una forma de ejercicio ideal si está luchando contra los síntomas de la fibromialgia, ya que es relativamente suave, ayuda a mejorar la fuerza muscular, la postura y la flexibilidad y es extremadamente relajante. También le enseña a estar más atento y presente, con métodos de respiración que pueden ayudarle a controlar los episodios dolorosos.
Si el yoga contribuye directamente a la gestión del dolor sigue siendo una cuestión abierta, ya que algunos estudios sugieren que sí lo hace y otros concluyen que los beneficios son mínimos. Esto ha llevado a algunos investigadores a sugerir que el yoga específico para la fibromialgia es necesario para ser realmente beneficioso. Un estudio positivo también encontró que el yoga parece reducir el dolor y la fatiga muscular y mejorar el sueño y la fatiga diurna.
Los estudios continúan, pero una cosa queda clara: el movimiento meditativo como el yoga ayuda a mejorar los trastornos del sueño, la fatiga y la depresión. Por lo tanto, aunque el yoga no ayude a controlar el dolor, puede ayudar con otros síntomas importantes de la fibromialgia.
Si es nuevo en el yoga, empiece poco a poco con una clase para principiantes. Tómese el tiempo necesario para dominar los aspectos básicos y no se exija más allá de sus límites. Intente practicar una o dos veces por semana durante unos meses para ver si le conviene o no.
Lea también: 5 razones por las que debería empezar a hacer yoga inmediatamente